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La peripecia en fotos
Durante mi viaje a Suiza y Bélgica estas pasadas navidades me llevé la cámara de fotos pero, como es habitual en mí, sin baterías ni cargador, así que no pude tomar ninguna fotografía (aunque tampoco hubiera tenido tiempo, todo sea dicho). No obstante, si que pude hacer uso del iPhone en algún momento y gracias a ello así quedaría el resumen del viaje en fotos:
En el aeropuerto de Hamburgo, haciendo escala de tres horas para llegar a Zürich (era el primer país de habla no inglesa que pisaba en mi vida, y tenía curiosidad por ver si podría desenvolverme sólo con el inglés o no… lo que finalmente pude hacer)
En el hotel de Zürich: este me tocaba pagarlo a mí, así que cogí un 3 estrellas muy cerca de la universidad, que estaba bien pero tampoco era nada del otro mundo y, en mi opinión, un poco caro (unos 80 euros la noche)
De camino a ETH para mi entrevista: el desnivel de la ciudad es importante, así que está plagada de estas escaleras en cuesta que, por desgracia, no aparecían en el mapa que me facilitaron en el hotel, lo que me costó más de un rodeo.
Desde el campus de ETH: esta es la vista más turística que tuve de Zürich.
En ETH, buscando a mi entrevistador: era el primer día después de reyes y la universidad todavía estaba desierta.
En el aeropuerto de Bruselas, montado en el autobús para ir a la terminal, donde el panorama era desolador: noche cerrada, pista helada y venta de tickets para el tren cerrada.
Recién llegado a Leuven tras coger el último tren que salía desde Bruselas, en lo que se supone que es la parada de taxis pero que, como puede comprobarse, estaba desierta.
La habitación del hotel de Leuven, un auténtico lujo que no pagaba yo. Era una antigua farm reconvertida en hotel, decorada con muebles de Ikea pero con bastante buen gusto.
De camino a mi entrevista en KUL, donde todo el mundo estaba asustado por la nieve (al parecer no es habitual).
Dándome un pequeño homenaje en el restaurante del hotel, una vez pasadas las entrevistas. Estaba exhausto y sólo me apetecía dormir, imagino que con el bajón que me dió al relajarme. En cualquier caso, la copa de vino, lasagna, pan y mousse de tiramisú que con más nostalgia recuerdo.
Volviendo a casa, haciendo escala de cuatro horas en el aeropuerto del Prat (Barcelona). La vuelta a España siempre es un alivio, sientes que de nuevo la situación está controlada.
Cosas que extrañar de USA
En una conversación con españoles el otro día, mientras se nos hacía la boca agua recordando las maravillas de España que tanto se extrañan aquí, salió la reflexión de que algún día, cuando ya no vivamos en USA, echaremos de menos también cosas de esta país.
En ese momento se me ocurrió que yo ya extraño cosas de USA cada vez que viajo a España: la más considerable de todas ellas el orden y las buenas formas de USA. Cuando vuelvo a España paso los primeros días con una sensación interna de estrés, como si tuviera que estar pendiente de todo porque a la más mínima alguien se me colará para pagar en el supermercado, o intentaran robarme la cartera o qué se yo.
En USA todo está ordenado: todo tiene su procedimiento perfectamente establecido, que todo el mundo conoce, respeta y sigue. Si vas al supermercado nadie te atosiga con los carros por los pasillos, ni los dejan por en medio desatendidos y entorpeciendo el paso. Cuando bajas del autobús siempre sale primero la gente que está por delante tuya, ahorrándote experiencias como la que me sucedió este verano en el avión hacia Tenerife en el que una mujer que estaba sentada detrás mía me empujó porque tenía que esperar a que bajara mi equipaje de mano.
Si vas a un restaurante jamás tienes que ir siguiendo al camarero con la mirada para pedir una botella de agua, algo más de pan o la cuenta. Para cualquier procedimiento administrativo te suelen dar cita: así no tienes que esperar innecesariamente ni ponerte a la cola. Los bancos tienen cintas para que la gente haga cola: no existe el típico listo que se acerca por el lateral y se cuela con todo el descaro.
Y en lo que respecta a la gente, si bien es cierto que en el trato personal son bastante fríos, en el día a día son gente muy agradable y siempre dispuesta a ayudar. Aunque bueno, esto tampoco es muy diferente a España… ¿o sí?
Randy Pausch nos ha dejado
Lo acabo de recibir…
Dear Colleagues:
It is with great sadness that I inform you that our dear friend and colleague Randy Pausch passed away today, July 25, after a brave struggle against pancreatic cancer.
Randy captured the minds and hearts of millions worldwide with his Carnegie Mellon lecture, “Really Achieving Your Childhood Dreams,” and his book, “The Last Lecture.”
Randy, who earned his doctorate from Carnegie Mellon in 1988, returned to the university in 1997 as an associate professor of human-computer interaction and computer science. Along with Carnegie Mellon Professor Don Marinelli, Randy was the co-founder of the Entertainment Technology Center, a leading interactive multimedia education and entertainment center.
At Carnegie Mellon, Randy was also the director of the Alice software project, a revolutionary way to teach computer programming. The interactive Alice program teaches computer programming by having kids make animated movies and games. A fitting legacy to Randy’s life and work, Alice may in the future help to reverse the dramatic drop in the number of students majoring in computer science at colleges and universities. Randy was also known as a pioneer in the development of virtual reality, and he created the popular Building Virtual Worlds class.
An award-winning teacher and researcher, Randy was also a National Science Foundation Presidential Young Investigator and a Lilly Foundation Teaching Fellow. He used sabbatical leaves to work at Walt Disney Imagineering and Electronic Arts (EA), and he consulted with Google Inc. on user interface design. He is the author or co-author of five books and more than 70 articles.
Perhaps the greatest lesson, however, Randy taught us all was how to live, even in the face of great challenges, and how to follow our passion. While Randy’s greatest passion was clearly his family, he did not shy from sharing his passion for his work as a professor, for his students, and for Carnegie Mellon. We will miss Randy, but we will carry the memory of him and all that he did to make Carnegie Mellon a better university and each of us who knew him a better person.
A memorial service for Randy will be scheduled at a later date.
Sincerely,
Jared L. Cohon
