Diez españoles… celebrando Thanksgiving Day
Tras presentar a Joselito hace unos días, hoy toca comentar un poco cómo fue el día de acción de gracias para diez españoles (incluido yo) que intentamos sumergirnos en la tradición lo máximo posible. Así, el primer paso es obviamente, cocinar el pavo, lo cual no es una tarea sencilla.
Lo cierto es que esa mañana yo tuve que trabajar y no pude asistir a la ceremonia de preparación, pero básicamente se trata de meterle un relleno (que luego no se come) y colocar una guarnición por fuera para aderezarlo luego un poco. Para un pavo como el nuestro (de unos 10 kilos) se necesitan unas 5 horas de cocción en el horno, tiempo durante el cual hay que controlar la temperatura interna del pavo con un pequeño termómetro que ya venía en el pack.
También venden unas jeringuillas para periódicamente ir recogiendo jugo e ir pinchándoselo al pavo por diferentes zonas para evitar que la carne se reseque. Y así, dándole la vuelva un par de veces y con mucha paciencia, sobre las 3 de la tarde conseguimos que Joselito presentara el siguiente aspecto:
Lo cierto es que el pavo estaba realmente bueno (si, no existe excesiva diferencia con respecto a un pollo asado salvo el tamaño y que la pechuga estaba bastante más jugosa), pero hay más cosas típicas para thanksgiving: la salsa de arándanos, el puré de patata y la tarta de calabaza. Nosotros pudimos con las dos primeras:
No obstante, es importante no olvidar las raíces nunca, así que también preparamos un pequeño homenaje gastronómico a la tierra de la mano de un vino tinto, una ensalada, unas patatas fritas y un plato de queso y embutido… y os aseguro que no sabéis cómo se echa de menos esto aquí:
Y así fue mi primer thanksgiving! Lo cierto es que aunque en algunas ciudades hacen desfiles y demás actos públicos, esta fiesta es bastante íntima y las familias la viven de puertas para adentro, aunque sí que se respira un ambiente entrañable (similar al de nochebuena) que yo creo que nosotros conseguimos reproducir bastante bien.
Finalmente, algunos de los presentes quedaron a las 5 de la mañana para coger un autobús para el centro comercial más cercano y esperar hasta las 6 en la calle (nevando que estaba) a que abrieran las puertas y poder arrasar en el Black Friday, aunque finalmente la cosa no fue tanto como se esperaba con los típicos problemas de que misteriosamente los productos que habían anunciado a precios de ganga se habían agotado en el momento de ir a comprarlos. Yo no fuí porque el viernes tuve que trabajar dado que al jefe de los psicólogos se le ocurrió poner una reunión ese mismo día… aunque por otra parte mi tarjeta de crédito lo agradeció.
Actualización: He preguntado a mi profesor de inglés si realmente el relleno del pavo se come o no y me ha confirmado que, efectivamente, lo más normal es no comerlo. El motivo: las bacterias. Me ha contado que el interior del pavo, al ser donde están todos los órganos está lleno de bacterías y que aunque al cocinarlo estas mueren, en cierta forma quedan impregnadas en el relleno y entonces la gente prefiere desecharlo. No obstante me ha contado que algunas personas si lo comen pero habiendo limpiado muy bien el pavo previamente o bien usando unas bolsitas que venden para meter el relleno y que en teoría permiten que se mezclen los sabores pero no las bacterías.
No tiene excesivo sentido, lo sé. Y mi profesor también lo sabe: pero la gente aquí es así. En mi opinión esto es parte de la forma de ser de los americanos a la hora de comer, y que ya contaré en otro post sobre lo maniáticos que son para este tema.






Pero qué le pondríais de relleno!! He visto en muchas películas cómo se lo comían… y bueno, yo misma he hecho pollo relleno y he comido pavo relleno en alguna ocasión navideña, y el relleno siempre ha sido comestible y bien bueno, además.
Qué bueno lo del termómetro para controlar la temperatura interna del pavo, no lo habría imaginado nunca.
Y ya que dices lo del embutido… me acaba de dar por añorar un plato de jamón recién cortado, lomo, queso y unas aceitunas! Y eso que yo no soy para nada jamonera, que sólo me gustan los jamones perrunos de 40 euros la pieza del carrefour y no los de 40 euros el kilo de pata negra, como a la mayoría de la gente, jaja.
mortiziia
Noviembre 29, 2007 a 1:16 pm
La verdad es que a mi tambien me extrano lo de que no se comiera el relleno, pero el sector femenino (que al fin y al cabo era el que habia cocinado el pavo) dijo que no y bueno, yo obediente. No obstante, el relleno era a base de miga de pan, cebolla, fruta y no se que mas, y la verdad es que no tenia una pinta demasiado apetecible.
Yo anoro cada dia el ir a un bar y almorzar una cervecica fria con una ensaladilla rusa, o unos calarames a la romana, o unas patatas bravas, o un plato de embutido y queso, o una magra con tomate, o unas sardinas a la plancha,… pero bueno, estoy aprendiendo a vivir con el dolor jaja.
jmontano
Noviembre 29, 2007 a 1:54 pm