Moving
Siempre me ha gustado escribir, y lo he hecho desde bien pequeño: tanto que no me atrevería a decir cuándo empecé. En cualquier caso, lo que importa es que un día decidí comenzar a escribir en Internet.
Esto me ayudó a crear un hábito, pero poco a poco fue matando la creatividad. Es un crimen cruel que, de no ser por el hinchazón de ego, no compensa. Vendí la creatividad por un puñado de piropos, y en la transacción me llevé una buena carga de ego que sólo sirvió para inflar aliados de tan mal calibre como la vanidad o la prepotencia.
Por fortuna mucho de lo que tenía era aire, y como tal desapareció. Así es que dejé de escribir: hace cuatro meses oficialmente, aunque desde mucho antes sólo balbuceaba. Mi vida ya no se sostenía sobre esos cimientos, necesitaba un cambio. ¿Qué hacía escribiendo sobre algo que no era mi vida?
Cuando tomé la decisión de volver de EEUU pensaba que estaba dando un paso atrás. Trabajaba en una de las mejores universidades del mundo, vivía en una casa preciosa, tenía un sueldo que me permitía vivir sin tener que hacer malabarismos,… Mi vida estaba encarrilada! Y eso fue precisamente lo que me dió un miedo terrible, porque de pronto te encuentras sujeto a una serie de cosas, muchas de ellas que ni siquiera tú has elegido, que se hacen dueñas de tu vida.
Tras dos años regresé a Europa, a un país y una ciudad de los que no sabía absolutamente nada. La primera vez que cambié de ciudad, una amiga me dijo que “una ciudad no es un lugar al que llegas y ya está, sino un lugar al que llegas y tienes que hacerte tu hueco”. Esto siempre me ha dado confianza para pensar que lo que suceda, allá donde vaya, está en mis manos. Siempre puedes cambiar las cosas.
Esa es mi intención: por eso comienzo una nueva etapa aquí. Todavía no tengo mi manual de estilo, pero me gustaría reflexionar sobre él y concebir algo sólido. De momento he decidido cerrar los comentarios y no utilizo ningún servicio de estadísticas para conocer las visitas al blog: intento mantener mi ego alejado y al mismo tiempo no permitir que nada me condicione para escribir. No obstante, mi email siempre está abierto.
Quiero recuperar la razón primera por la que comencé a escribir: porque me gusta, por el mero placer de hacerlo. Los blogs han evolucionado hacia el esperpento que son hoy día por el camino de la vanidad. No quiero escribir para encontrarme con admiración. No quiero generar opinión ni jugar a ser periodista. Es mucho más sencillo que todo eso: sólo quiero escribir sobre mi vida. Sin pretensiones y sin metas, desde la humildad.
A diferencia de lo que hacía hasta ahora, no quiero convertir en protagonista el hecho de que viva fuera de España. Eso es algo circunstancial e inherente a mi vida: no hay nada de valor en ello, o al menos no hay más valor que cualquier otra de las cosas que pasan en mi vida.
